Si tu cuerpo te pide un dulce, dáselo, pero apuesta por ingredientes que aporten nutrientes, vitaminas, minerales y pocas calorías. ¿Que si existen? Claro que sí .

La Glucosa, Esa Gran Desconocida
Mucho se habla de la glucosa y de lo importante que es para un deportista, especialmente para aquellos corredores que se dedican a las largas distancias. Sin embargo, pocos son realmente conscientes de qué es la glucosa y cómo actúa en nuestro organismo.

La glucosa es un conjunto de moléculas de azúcar que están presentes en los alimentos que ingerimos. Sin embargo, no todos los azúcares son iguales. Cuando los expertos advierten del elevado consumo de azúcar se refieren a los azúcares simples, como la sacarosa. Ésta se halla en alimentos refinados, como la repostería, y los que llevan azúcares añadidos (es decir, los que no están presentes de forma natural), como los dulces, refrescos y alimentos procesados.

Azúcar Bueno, Azúcar Malo y Calorías Vacías
La sacarosa (o azúcar blanco) es conocida por su aporte de las denominadas “calorías vacías”. Se asimila rápidamente, pero su valor nutricional es nulo y además es bastante alto en calorías. Un consumo excesivo de este azúcar “malo” está relacionado con problemas de salud como obesidad, hipertensión arterial y otro tipo de dolencias relacionadas con el corazón.

Por el contrario, el azúcar “bueno” es el contenido en los glúcidos complejos, como las frutas, verduras, productos lácteos y cereales integrales. Es rico en vitaminas, minerales y otro tipo de nutrientes y además se va liberando lentamente en nuestro organismo, por lo que nos va proporcionando energía a lo largo del día (si lo consumimos en el desayuno, por ejemplo). Es el carburante que garantiza las funciones del organismo y la actividad física.

Di Adiós a Los Azúcares Añadidos
¿Es posible eliminar por completo los azúcares añadidos sin perder sabor (y la cabeza) en el proceso? Por supuesto que sí. De hecho, tal y como señala el Servicio de Salud Pública del Reino Unido, este tipo de azúcares no deberían suponer más del 10% de las calorías contenidas en los alimentos y bebidas que consumimos cada día. Incluso la Organización Mundial de la Salud señala que lo ideal es que este porcentaje sea equivalente al 5%.

La clave está en ir abandonando su consumo de manera progresiva, al mismo tiempo que realizamos los cambios pertinentes en la lista de la compra. Si el proceso se hace de golpe, probablemente nuestro cuerpo acusará muy pronto la falta de estos azúcares y motivará
la aparición de una ansiedad que nos impedirá seguir con nuestro propósito a largo plazo. Por eso es necesario hacerlo poco a poco.

Al final, y como todo en la vida, es cuestioón de ponerse manos a la obra para ir en busca de una vida más saludable, alejada de los azúcares añadidos que nada bueno aportan a nuestro organismo. Además, la mejora física que se nota cuando se cambian los hábitos es palpable. Aunque al principio puede parecer que sin azúcar es imposible vivir, te llegará a sorprender la cantidad de alternativas sanas que tenemos para endulzar nuestras recetas.

Ojo, Porque No Siempre Lo Llaman Azúcar
Leer las etiquetas de los alimentos que compramos es esencial. El azúcar añadido puede estar contenido bajo diferentes nombres, por lo que para evitar comprar productos muy azucarados hay que buscar el contenido de azúcar en la categoría de glúcidos. Según el sistema de Salud Pública de Reino Unido, un contenido en azúcar superior a 22,5 gramos por cada 100 es elevado. Cuando es inferior a 5 gramos es bajo y entre uno y otro el contenido es medio. La experta en nutrición Sue Quinn explica en su libro Sin azúcar que en el caso de los productos lácteos, los primeros 4,7 gr de azúcar son lactosa y el resto es azúcar añadido. Partiendo de esto, es conveniente familiarizarse con las etiquetas y las denominaciones que se le dan al azúcar. El doctor Robert Lusig, del Instituto de Salud Pública de Harvard, enumera algunas de ellos: almidón, caramelo, dextrato, dextro- sa, diastasa, fructosa, glucosa, jarabe, melaza, miel, sacarosa, xilitol…

Las Claves Del Éxito
Sustituye. Siempre puedes encontrar una alternativa a cualquier alimento con menos azúcares añadidos (o ninguno) y que además sea saludable.
Disminuye. Reduce la ingesta de azúcar, el cuerpo te lo agradecerá y aunque al principio cueste asimilarlo, las papilas gustativas se hacen a todo.
Lee. Presta atención a las etiquetas de los productos y a la cantidad de azúcar que contiene (sea cual sea su denominación).
Cocina. Siempre que puedas, cocina. No hay nada como las versiones naturales de alimentos, con menos calorías y más nutrientes de calidad

Comentarios
COMPARTIR