Las mujeres son tan alcohólicas como los hombres. Así lo detalla un análisis publicado en la revista British Medical Journal. El estudio, que abarca más de un siglo de recogida de datos, muestra cambios evidentes en la tendencia de consumo de alcohol entre hombres y mujeres, con especial impacto sobre la población más joven.

Si bien históricamente el hombre ha tenido consumos de alcohol muy superiores a los de las mujeres, el estudio revela datos que equilibran la balanza del alcoholismo. Antes de conocer los resultados del análisis, las cifras situaban al hombre 12 puntos porcentuales por encima de la mujer. Sin embargo, los datos recabados estudiando 68 investigaciones realizadas en distintos lugares del mundo informan de un descenso progresivo del 3,5% en la brecha de género, que se ha intensificado a partir de 1966.

Los investigadores, pertenecientes al Centro Nacional de Investigación de Alcohol y Drogas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), usaron estudios publicados entre 1948 y 2014. El objetivo: analizar los índices de alcoholismo de una muestra de más de cuatro millones de personas nacidas entre 1891 y 2014. Un período demasiado extenso para el que han tenido que contar con 11 criterios indicadores agrupados en tres grandes categorías: cantidad y frecuencia de consumo sin motivo específico; cantidad y frecuencia de consumo de alcohol por causas externas (factores psicosociales) y perpetuidad e impacto de los daños derivados del mismo.

El estudio muestra que los hombres nacidos entre 1891 y 1910 tenían más del doble de posibilidades -2,2 veces más- de tener un consumo de alcohol dañino para la salud que las mujeres de esa misma edad. Sin embargo, estas cifras disminuyeron hasta la práctica paridad -1,1 veces más los hombres- de los nacidos entre 1991 y 2000. La brecha de género se ha visto reducida en todas las categorías de consumo de alcohol y daños derivados del mismo.

Además, entre los 42 estudios realizados, la inmensa mayoría revelan un mayor índice de alcoholismo en las mujeres nacidas después de 1981 ya registraron mayores cifras que los hombres. “Nuestros resultados obligan a llevar a cabo programas de prevención e intervención para reducir mundialmente las cifras de alcoholismo y los daños derivados de su consumo, sobre todo en las mujeres más jóvenes“, dicen los autores.

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